LAS HORAS
Aquella hora vino a verme. Un día como tantos, de uno de tantos meses y tantos años. Pero vino a verme aquella hora aquel día de aquel año. Coqueta, luciendo su vestido de volátiles segundos, de instantes que se abrían como se abren las flores en primavera. Al pasar la puerta, con un frufrú de péndulos, me tendió sus redondos brazos de minutera; guardaba en su mirada recientes fulgores de cenit, pues era, me dijo, novia encendida del mediodía. Entre un tic y un tac me dijo hola. Entre otro tic y otro tac, me contó su historia. Nacen las horas corriendo, me decía, y galopan como yeguas enamoradas hasta el último, agotado segundo. Se afanan por el rabillo del ojo de hombres indiferentes que las habitan con desaliño. Tienen las horas, en el alma, páramos de olvido y sotos florecidos. Son grandes y son pequeñas, las horas en su extravío. Se sabe que mueren... cuando ya se han ido. Por que las horas -me dijo aquella hora parlanchina- igual viven buscándose dentro, que trepando montes o cardando nubes. Viven solas las horas; es sabido que jamás coinciden dos de ellas. Ni la tuya y la mía; que la tuya es tuya y la mía salió galopando sonrojos cuando yo anhelaba la carne sincera. Por eso es que buscaba mi mano evadida y compañera. Así me lo decía aquella hora pasajera, que me visitó en mi casa aquel mediodía.
Partió y se fue al pasado, que es el cementerio de las horas perdidas. Yo le guardo un luto de diarios y poesías viejas. La busco, a veces, en mi reloj de melancolía, en el arco sombrío de las manecillas del reloj, en la lágrima que siempre está a punto de caer y no osa.
Sé que no ha de volver. Salió con sigilo, cuando llegaba otra.


Rosana dijo
" La busco, a veces, en mi reloj de melancolía, "
en un hermosisimo texto Zenon .... ¿ me permites ser tu amiga ?
25 Junio 2009 | 06:41 PM